5 Consejos para cuidar tu equipo fotográfico

Si en enero hablábamos de cómo mejorar la calidad fotográfica en vuestros trabajos hoy os traemos unos consejos para cuidar vuestro valioso equipo y no tener que pasar por el temido servicio técnico.

Para muchos de vosotros, que vivís y amáis la fotografía, vuestra cámara es como una prolongación de vuestra mano, forma parte de vuestro día a día y la cuidáis como un tesoro de las horribles caídas. A pesar del cuidado y del mimo con el que las tratáis, las cámaras sufren otro tipo de desgastes que, en muchas ocasiones, no podemos evitar.

Para mejorar el uso y prolongar la vida de los equipos aquí van 5 consejos:

Protege tu equipo en los transportes

Las sesiones de fotos no son siempre en estudio, en muchas ocasiones aprovechamos las maravillas que nos ofrece el entorno, el buen tiempo o, incluso, el mal tiempo para salir a disparar. Para ello es mejor que llevemos el material en una mochila o maleta, de este modo lo protegemos tanto de los golpes como del polvo y la humedad.

También es una forma de llevar el material organizado y localizado ya que las mochilas de las que hablamos llevan compartimentos dedicados para lo que podemos necesitar: cámara, baterías, objetivos, flash, pilas, tarjetas, filtros…

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Foto: PCcomponentes

Cuidado de la batería

Uno de los grandes temores para un fotógrafo es quedarse sin batería en medio de una sesión, una boda o cualquier otro evento, una situación que seguro muchos ya evitáis llevando una segunda o incluso una tercera batería de repuesto.

Además de esto podemos alargar la vida de las baterías evitándoles temperaturas muy frías, ya que son extremadamente sensibles y pueden llegar a descargarse rapidísimamente si se exponen a estas condiciones. Si no tenemos más remedio que sacar nuestra cámara en una situación de mucho frío, recomendamos guardarla nada más terminéis la foto y tener la precaución de conservar las baterías adicionales que llevemos en un bolsillo interior de la chaqueta, de forma que se resguarde con nuestro calor corporal.

Evitar la condensación y la humedad

El frío nos puede jugar otra mala pasada, la condensación. Esto nos puede pasar cuando cambiamos de temperatura bruscamente como por ejemplo estar en un lugar donde la calefacción esté demasiado alta y salir a la calle a temperaturas muy bajas. Si os ocurre lo mejor es apagar la cámara sin retirar el objetivo (bajo ningún concepto) y dejar que la cámara se adapte a la temperatura ambiente. Por norma general la condensación suele desaparecer.

Para evitar la humedad y, con ella, la aparición de los preocupantes hongos lo mejor es sacarla a pasear de vez en cuando y que le dé el sol… ¿a quién no le sientan bien los rayos del sol? Pues a nuestra cámara también, los rayos UV ayudan a acabar con los hongos. Otra opción que puede ser compatible es llevar en la mochila o maleta de transporte bolsitas de sílice, un material que nos aparece en la ropa, calzado, aparatos electrónicos… que ayuda y mucho a absorber la humedad.

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Foto: Blog fotografía123 WordPress

Cuidado con los cambios de objetivo

Sabemos que es necesario, pero hay que tener mucho cuidado con lo que nos rodea a la hora de realizar el cambio, lo primero es que el cuerpo de la cámara esté inclinado hacia abajo para evitar que el polvo, la arena o cualquier otra partícula pueda acceder al sensor. Y lo segundo, pero no menos importante, que el cambio sea lo más rápido posible para que los rayos de sol (que tanto nos ayudan con la humedad) no incidan ni en el cuerpo ni en el objetivo.

Usa los accesorios como tapas, filtros y correas

Para terminar una de los consejos más importantes que os podemos dar, puede parecer básico, es utilizar los accesorios necesarios para proteger el equipo, estos son:

Las tapas de los objetivos, que deben de estar puestas cada vez que no los estemos utilizando.

Los filtros UV, que no afectan a la calidad de la foto ni suponen una pérdida de luz, pero si filtran los rayos Ultra Violeta y protegen el objetivo de la suciedad y de los golpes

La correa, siempre enganchada o a nuestra mano o a nuestro cuello, incluso cuando la cámara esté sobre el trípode, nunca sabemos cuándo este puede fallar o si lo puede golpear algún elemento como un balón y que se vaya todo al suelo.

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Foto: RogerBits

Como dice el dicho… Más vale prevenir que curar… Y aunque muchas veces os parezca que no hay peligro no cuesta nada seguir estos consejos y evitar la visita del médico.

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